400 ppm

23 05 2013

Estos son los hechos, el 9 de mayo de 2013 la concentración de dióxido de carbón (CO2) en la atmósfera alcanzó las 400 partes por millón (ppm). El número en si no ostenta un significado particular, pero ofrece un buen momento para evaluar lo que sabemos hasta ahora  sobre el impacto del quehacer humano sobre la atmósfera y el clima del planeta

Este número tiene historia. En 1958 Charles David Keeling, científico de la Scripps Institution of Oceanography, instaló en la cima del volcán Mauna Loa en Hawaii un observatorio de química atmosférica. A 3,397 m de altura Mauna Loa le ofrecía a Keeling la oportunidad de medir la química atmosférica no solo a una altura significativa, si no también, a la mitad del Pacífico, lejos de los centros urbanos y de actividad industrial del planeta. Desde entonces, las observaciones en Mauna Loa ofrecen el registro más largo e ininterrumpido del contenido de CO2 en la atmósfera. Con este registro (y algunos otros) Keeling y sus colaboradores publicaron en 1960 un artículo que argumentaba que, por primera vez y con sustento empírico, que era posible devanar que la concentración de CO2 iba a la alza. Había nacido la curva de Keeling.

Curva de Keeling, CO2 atmosférico en partes por millón medido en el observatorio de Mauna Loa

Curva de Keeling, CO2 atmosférico en partes por millón medido en el observatorio de Mauna Loa

La curva de Keeling, muestra el incremento en la concentración de CO2 desde unas 310 ppm en 1958 hasta las 400 ppm en 2013 y no admite debate. Hay variabilidad en la curva, es cierto, si se le mira con cuidado es posible ver que a lo largo del año las mediciones oscilan. La variabilidad anual de unas 5 ppm es debido a que la mayoría de la vegetación del planeta se encuentra en el hemisferio norte, así, durante la primavera boreal el nuevo follaje absorbe CO2 por fotosíntesis y se reduce la concentración a nivel mundial. Al llegar el otoñó e invierno las plantas se desvisten de sus hojas que al morir y decaer liberan el CO2 de vuelta al aire. Sin embargo, a pesar de esta pequeña variabilidad anual, la tendencia es siempre a la alza.

El CO2 es lo que ahora recibe el mote de gas de efecto invernadero. Permite la entrada de la radiación solar a la atmósfera pero impide que escape; ocasionando que la temperatura promedio de la atmósfera y el océano incrementen. Los efectos que este incremento de temperatura tiene sobre los patrones climáticos (colectivamente llamados cambio climático) son muchos y sus interdependencias complejas y aun no los comprendemos todos. Sin embargo sabemos que el incremento va a cambiar el clima del planeta de forma radical. Se derretirá gran parte del casquete polar Ártico (como ya sucede con frecuencia en el verano polar) y la perdida de hielo en la Antartida será significativa también. Ello no solo habrá de incrementar el nivel del mar, como ya se puede observar en registros mareográficos, alterará también los patrones de circulación oceánica. El océano, que tiene una gran capacidad para absorber calor es el refrigerante del motor climático transportando y reubicando calor de regiones cálidas a frías. Por tanto cambios en la circulación oceánica alterarán el patrón climático. En breve, al agregar calor al sistema terrestre los extremos se harán más extremos. Los huracanes serán más violentos pero también las nevadas, las oleadas de calor y las sequías morderán con más rencor. Esto tendrá fuertes impactos sobre la humanidad, regiones antes fértiles, productoras de alimento se secarán, habrá (y ya hay) hambruna en las naciones, comenzando por las más pobres y conflictos por agua. La economía mundial se volcará sobre si misma y tendrá que reinventarse.

Pero, ¿quién, si es que hay alguien, tiene la culpa? El clima del planeta a lo largo de la historia geológica ha sido variable y cambiante, el nivel del mar ha subido y bajado ¿cómo sabemos que las concentraciones de CO2 hoy medidas son causa de preocupación? Bueno, los climatólogos que estudian climas antiguos (propiamente llamados paleoclimatólogos) han encontrado una bella formar de mirar al pasado. Cada año las nuevas nevadas sepultan pequeñas burbujas de aire, atrapadas entre copos de nieve, de tal suerte que cada capa de los casquetes de hielo de miles de metros de espesor en Groenlandia o la Antártida son en realidad sarcófagos, gavetas que contienen diminutas burbujas de aire provenientes de las atmósferas del pasado. Los climatólogos han barrenado los casquetes y extraído núcleos de ese antiquísimo hielo para extraer muestras de esas burbujas y determinar cual fue la composición de la atmósfera en el pasado.

Cocnentración de CO2 en la atmósfera antigua inferida de los núcleos de hielo Vostok y EPICA

Concentración de CO2 en la atmósfera antigua inferida de los núcleos de hielo Vostok y EPICA. Se compara con la concentración medida en Mauna Loa en 2007 y con las predicciones de diversos modelos climáticos

Los núcleos de hielo de la Antártida llamados Vostok y EPICA (este último llega hasta más de 3000 m de profundidad) permiten reconstruir la concentración de CO2 en la atmósfera pasada. En esta historia climatológica es posible ver que, es cierto, ha habido periodos de mas y de menos CO2, pero, al menos en los últimos 800,000 años las concentraciones de CO2 no han estado, ni cerca, de lo que actualmente se observa. Resulta difícil pensar entonces que la actividad humana, a través de la combustión de los derivados del carbón y el petroleo no ha sido la causa primaria del incremento de CO2 que dibuja la curva de Keeling.

¿Porqué no hacemos algo al respecto? La respuesta es complicada, pero un componente importante de ella es que entre los que detentan el poder a veces se escuchan ademas de estas certezas científicas los tumores de las voces que dudan. Dudan y dicen que la ciencia es aun incierta y que si bien sí hay evidencia de un efecto humano no sabemos a aun al 100% que sea culpa humana.

¿Quiénes dudan que el cambio climático es en gran parte un monstruo de nuestra propia creación? No son los climatólogos y mucho menos la comunidad científica en general. El Panel Inter-gubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), una organización multinacional y multidisciplinaria que desde 1988 evalúa y recopila la ciencia detrás del cambio climático y emite recomendaciones sentencia (todas las traducciones son mias) “Las actividades humanas […] están modificando la concentración de los compuestos constitutivos de la atmósfera […] La mayoría del calentamiento de los últimos 50 años es atribuible al incremento en la concentración de gases de efecto invernadero”. La Academia de Ciencias de los Estados Unidos afirma “Los gases de efecto invernadero se han acumulado en la atmósfera como consecuencia de la actividad humana ocasionando incrementos en la temperatura de la atmósfera y del oceano”. La American Meteorological Society, la American Geophysical Union y la American Association for the Advancement of Science todas han emitido pronunciamientos similares. Sus miembros concuerdan. Un estudio publicado en 2004 en la revista Science encontró que de 928 artículos científicos publicados sobre climatología entre 1993 y 2003, 25% lidiaban con estudios paleocliamtológicos y no tomaban un postura sobre la veracidad del cambio climático y 75% afirmaban que los efectos de la actividad humana sobre el cambio climático eran significativos y medibles. Ni uno solo niega esta conexión. Es decir, la comunidad de especialistas que dedican su vida profesional al análisis de este tema están casi todos de acuerdo en que la actividad humana ejerce un control de primer orden sobre el cambio climático.

En su excelente libro Mercaderes de la Duda, una lectura obligada, los historiadores de la ciencia Naomi Oreskes (Universidad de California San Diego) y Eric Conway (Jet Propulsion Laboratory) desmenuzan y documentan la raíz de esta duda que se escucha entre aquellos con el poder de ejercer un cambio en la política energética del planeta. Encuentran vínculos antes no cartografiados en la historia de la ciencia de los últimos 50 años. Los científicos (o pseudo-científicos diría yo) que han negado que el tabaco causa cancer, que el DDT, aquel denostado insecticida, sea cancerígeno también, que la lluvia ácida es un desastre ecológico, que el hoyo en la capa de ozono es real, que el humo de segunda mano afecte a la salud y finalmente que el cambio climático sea producto de la actividad humana, esos científicos que niegan esto, son todos los mismos. Es el mismo reducido grupo de personas con un nutrido financiamiento de grupos libertarios y conservadores que publican sus pseudo-resultados no en revistas científicas y arbitradas como  Science o Nature si no en periódicos y sitios de Internet a modo y que han hecho de la duda una forma de vida. Oreskes y Conway documentan y muestran como los mercaderes han aprendido, que para dirigir la opinión pública no es necesario demostrar científicamente que el tabaco no es malo o que el cambio climático no es producto humano, solo es necesario convencer al público que los científicos dudan y aun no tienen todos los resultados estudiados y todos los efectos calculados. De esta forma el público encontrará permisible que no actuemos, que nos quedemos en la inacción pues si los científicos dudan entonces no tenemos bases, les han hecho creer, para exigir hacer las cosas de forma distinta.

Pero como ya discutí, los científicos mismos no dudan y es una construcción, un espejismo izado en nombre de  aquellos intereses a quienes no conviene actuar por un grupo de mercenarios de la ciencia que han encontrado una actividad lucrativa en la manufactura de la duda.

No es del todo un complot, Oreskes y Conway arguyen que en verdad lo que motiva a los mercaderes es, además de la apetitosa remuneración  que reciben por sus servicios, la febril creencia en un libre mercado absoluto que jamás debe de ser interrumpido  y ello queda documentado en sus propios escritos. Reconocer problemas como el cambio climático es reconocer que la mano invisible, que a veces adquiere matices de deidad entre los fundamentalistas del libremercado, ha fallado y que se necesita la intervención gubernamental para corregir el curso. Los llamo fundamentalistas pues ¿cómo referirse a una doctrina económica que rehúsa a adaptarse aun cuando se le presenta evidencia de sus deficiencias (los comunistas son fundamentalistas también)? Una noción tal, como la intervención reguladora, les es repulsiva pues creyendo ciegamente en el poder del mercado la intromisión gubernamental es coartar la libertad del individuo y es sinónimo de socialismo. Es en verdad una saga aterradora para todos los que hacemos ciencia pues los mercaderes han cooptado el método científico para volverlo propaganda y con un terrible exito. Aquellos que niegan realidades científicas que el resto del medio acepta son ellos científicos doctorados por las mejores escuelas y  han sido directores de la Scripps Institution of Oceanography (William Nierenberg), el mismo instituto donde Keeling elaboró su famosa curva; directores de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos (Frederick Seitz) y directores de la Agencia de Proteccion Ambiental (EPA) de Estados Unidos (Fred Singer), asi como asesores de presidentes y legisladores.

Pero dejemos a los interesados investigar en el libro de Oreskes y Conway el resto de esta historia. A mi parecer la evidencia admite solo una interpretación: hemos afectado al clima del planeta. Mejor habríamos de discutir como iniciar las maniobras geopolíticas para iniciar un cambio de paradigma en cuanto al consumo de energía y su impacto sobre el ambiente. Esta discusión es también harto complicada. La producción antropogénica de CO2, puede uno argumentar, comenzó su ascenso con el advenimiento de la revolución industrial en el siglo 19. Aceptando este axioma es trivial concluir que la mayoría del CO2, y de otros gases, en la atmósfera son producto de las economías industriales de occidente, es decir, de Estados Unidos y de Europa. Sin embargo, lo que fue cierto ayer ha cambiado hoy. En su reporte sobre el futuro energético del planeta The outook for energy: a view to 2040 la petrolera Exxon Mobil concluye que si bien las emisiones llegarán a un pico hacia 2030 y luego tenderán a disminuir, los países responsables de la mayoría de emisiones en el futuro no  serán mas las economías occidentales y mas desarrolladas de la OCDE si no China, la India y otras economías pujantes como, Brasil, Malasia, Indonesia, Filipinas, etc. Esto ocasiona una disyuntiva ética que no es fácil de resolver, pues los países responsables de traernos al borde del abismo no son los mismos que serán responsables de empujarnos al precipicio. Estas economías emergentes que ahora y en el futuro producirán la mayoría de las emisiones podrán argumentar, que porqué ellas deberían de mesurar su producción y disminuir su potencial de desarrollo, si es que no hicieron lo propio las potencias industriales del siglo 19. Hay mas lecciones importantes en las proyecciones de la petrolera. Si bien la mayoría de las emisiones no vendrán ya de países de la OCDE, el despilfarro energético de estas economías sigue siendo ofensivo. La producción de CO2 per capita, es y seguirá siendo sensiblemente mayor en las economías de la OCDE que en las de China, India y demás países.

Proyección de emisiones de CO2 de acuerdo a Exxon Mobil

Proyección de emisiones de CO2 de acuerdo a Exxon Mobil

El mismo reporte de Exxon  Mobil tiene algunas proyecciones reveladoras, argumentan que ante la necesidad, de carácter moral, de disminuir emisiones habrá un cambio en el patrón de consumo energético del planeta, pero no serán los cambios que los más férreos ecologistas quisieran. Proyectan que el incremento en energías alternativas como la eólica y solar será mas bien pequeño, el consumo de petróleo incrementara tan solo de forma moderada y el de carbón (la más sucia forma de energía) disminuirá, mientras que el consumo de gas natural convencional y no convencional (el producido por el infame frakking) crecerá a pasos agigantados. El gas natural produce una combustión más limpia que el petróleo o el carbón pero aun así causa la emisión de CO2. Todo apunta a que estamos lejos de romper el ímpetu de esta maquina humana que arroja, como confeti, toneladas de CO2 al aire.

Proyección del consumo de energía hacia 2040 de acuerdo a Exxon Mobil

Proyección del consumo de energía hacia 2040 de acuerdo a Exxon Mobil

Esta es la realidad donde nos encontramos. Las coordenadas de nuestra existencia y no son halagüeñas. El IPCC llega a conclusiones similares a las de Exxon Mobil, en sus pronósticos de emisiones para el futuro, todos sus modelos predicen incrementos. Entonces la coyuntura es esta: el incremento de CO2 es casi con certeza producto de la actividad humana, este incremento generará un cambio en los patrones climáticos del planeta que tendera a aguzar los extremos climáticos, sequías más secas y huracanes más violentos con consecuencias insoslayables para la cadena productiva de la economía mundial y aquellos países responsables de iniciar la tendencia no serán los responsables de continuarla, estos serán los países hoy menos desarrollados que se rehúsan con frecuencia a mediar sus emisiones pues, reclaman, tienen el derecho también al crecimiento económico que generan los motores de combustión, las turbinas de gas y las termoeléctricas de carbón con las cuales el primer mundo llego a ser eso, el primero.

Qué hacer pues, es el reto que nos enfrenta a todos, que reclama soluciones de tecnología, política y economía que aun estamos lejos, en mi opinión, de articular de forma coherente. Pero con motivo de la curva de Keeling y las 400 partículas por millón, podríamos comenzar por admitir, y ya viene siendo hora de hacerlo y sin esgrimir excusas, que estamos aquí por nuestra propia culpa y la de nadie más pero también de permitirnos tener esperanza en que la creatividad humana será capaz, como siempre lo ha sido, de hacer mella en esta crisis que nos enfrenta a todos.


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2 responses

23 05 2013
antoniopoot

Reblogueó esto en blog todo educacion.

9 03 2014
Diana Sarlabous

Hola, buscando información sobre los sismos me encontré este Blog. Le felicito, es muy interesante. Quisiera hacerle una pregunta, vivo en al República Dominicana y ultimamente hay muchos rumores de que nos amenaza un fuerte terremoto debido a la gran cantidad de pequeños temblores que estamos teniendo. Puede aclararme si esto tiene realmente fundamento?

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